martes, 5 de marzo de 2013

Los isleños se preparan para votar con el resultado puesto

POR NATASHA NIEBIESKIKWIAT – Clarin

En una semana dirán si quieren seguir siendo territorio británico. En un clima de indiferencia, la mayoría se inclina por mantener ese estatus jurídico para reforzar el rechazo al reclamo argentino.

Los isleños se preparan para votaren el referéndum en Malvinas. (Lorena Lucca / Enviada)

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PUERTO ARGENTINO. ENVIADA ESPECIAL - 04/03/13

Ya antes de caer el sol del último sábado, y hasta poco antes de la madrugada de ayer en las Malvinas, dos barcos privados llamaban la atención desde la costa de la bahía que bordea a la capital. Hay turistas a bordo y desde el Sherakhan, una de las embarcaciones, se oyen risotadas de hombres y mujeres que parecen divertirse con música a todo volumen. El pegajoso ritmo del Baile del Caballo (el Gangnam Style del cantante coreano Psy) entra por las ventanas de las casas de esta pequeña ciudad, y la Policía le cuenta a Clarín que ya se alista para actuar en caso de que lleguen las quejas de algún vecino.

La escena es inusual, pero presagia el futuro de las islas, donde se ven, como no se veían hace unos años, a ejecutivos y trabajadores de todas partes del mundo. El lugar luce cada día más cosmopolita, y hasta la gastronomía experimenta sus primeros platillos gourmet: en las mesas hay elegantes preparaciones con base de cordero, pescado y frutos silvestres. Una semana antes del referendum que tendrá lugar en este archipiélago el domingo 10 y lunes 11 y en el que los isleños votarán si desean o no seguir siendo territorio de ultramar británico, los habitantes de las Malvinas muestran un clima de indiferencia por el resultado que saldrá de las urnas.

Curiosamente, y tras varias conversaciones de este diario con lugareños, los escasos signos de pasión por la votación no son más que un sentimiento de seguridad y pragmatismo, por algo que sienten “un deber”, que los acerca a la discusión por la “independencia” sobre la que en realidad muchos guardan diferencias.

Gale Steen va paseando por la costa cuando Clarín la aborda. Ya es una señora en edad de jubilación, pero sigue trabajando restaurando casas. Sus primeros antepasados, los Blyth -cuenta- llegaron justo en 1833, el año de la ocupación británica en las islas cuya soberanía reclama la Argentina.

¿Va a votar en el referendum de la semana próxima? -pregunta Clarín.

Sí. Voy a votar.

¿Votará por mantener el estatus de territorio británico de ultramar o se inclinará por el “no”?

Voy a votar por el “sí”.

¿Por qué?

Porque pienso que es lo correcto en este momento en nuestra historia. Pienso que en el futuro podríamos ser independientes, pero no estamos listos aún.

¿Por qué cree eso?

Porque no tenemos la gente suficiente, porque tenemos mucho desarrollo por hacer. Y deberíamos elegir con qué desarrollarnos.

¿Qué cree votará la mayoría de los habitantes de las islas?

No lo sé, pero creo que la mayoría por el “sí”.

Un total de 1.672 electores, sobre una población de más de 2.500 habitantes podrán votar en el referéndum que convocaron los miembros de la administración de las islas. La campaña para que la gente vote empezó hace rato pero es discreta. Se ven banderas británicas flameando como nunca antes, muchas en los vehículos. Y hay afiches pegados en algunos sitios. El consejero legislativo Dick Sawle contó a este diario que cada persona puede hacer campaña por sí misma y también están habilitados para ello los políticos, pero de manera individual y no en nombre del gobierno. Aquí no hay partidos políticos. Por ejemplo, la imagen de Sawle aparece en un poster que dice “Tu país quiere que votes ‘Sí’ en Marzo 10 y 11. Referendum. Islas Falklands”. Esta semana, Sawle se sentará en algunos supermercados y en otros lugares públicos para explicarle a la gente qué y cómo se vota.

Habrá dos centros de votación en el gran islote del Este (Soledad, donde está la capital) y otros dos en el del Oeste (Gran Malvina). Habrá estaciones móviles circulando por el campo y un avión que llegará a las islas remotas del archipiélago.

Además, una misión de observadores internacionales llegará a las islas en los próximos días. El gobierno local guarda bajo llave la identidad de los mismos para evitar un “boicot” argentino, señalaron. Sin embargo,Clarín pudo saber que estarán al mando de un grupo de Canadá -país que apoya la posición británica-, y que habrá uruguayos y peruanos.

El referéndum en Malvinas o la autosatisfacción británica

 

Por Marcelo G. Kohen *

FUENTE  http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-215078-2013-03-05.html

El 10 y 11 de marzo próximos unas 1500 personas habilitadas para votar en las Islas Malvinas van a pronunciarse para decir si desean o no que las islas “continúen siendo un territorio británico de ultramar”. Sus organizadores lo llaman referéndum de autodeterminación. En realidad, debería llamárselo “referéndum de autosatisfacción”. Se trata de un plebiscito organizado por el gobierno británico para que ciudadanos británicos afirmen que quieren que el territorio en el que residen siga “siendo” británico.

Este puro ejercicio propagandístico no alterará en nada la situación existente. Las Islas Malvinas continuarán siendo consideradas por las Naciones Unidas como un territorio sujeto a descolonización. No es la potencia administradora quien decide sobre la manera de poner fin a una situación colonial y si el territorio debe cesar de estar inscripto en la lista de “territorios no autónomos” de la ONU. En el pasado, fue la ONU quien organizó y fiscalizó referéndum de libre determinación cuando estimó que ésta era la manera de descolonizar. El último de ellos fue el que permitió a Timor Oriental devenir independiente en 2002. Sigue pendiente el referéndum en el Sahara occidental, otro territorio no autónomo, para el cual la ONU estableció una operación específica: la Minurso (Misión de las Naciones Unidas para la Organización del Referéndum en el Sahara Occidental). El caso de las Malvinas está en las antípodas. Las Naciones Unidas no decidieron su realización. No lo organizan. No lo fiscalizan. No intervinieron ni intervendrán en lo más mínimo en él. El Reino Unido ni siquiera buscó su participación. El gobierno británico sabe que no contará con apoyo alguno de las Naciones Unidas, pues ya efectuó el mismo ejercicio en Gibraltar, sin obtener ninguna modificación del status de dicho territorio en la ONU. Tampoco logró incluir una referencia a la libre determinación en las resoluciones sobre Malvinas. La razón es simple. Contrariamente a los ejemplos de Timor Oriental y Sahara occidental, las Naciones Unidas han establecido que la manera de poner fin a la especial situación colonial de las Islas Malvinas es la solución de la controversia de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido. En la solución de la disputa, se deberán tener en cuenta los intereses de los habitantes actuales de las islas, pero no se les reconoce a éstos la calidad de un pueblo distinto con derecho de libre determinación.

El Derecho Internacional distingue tres categorías de comunidades humanas: pueblos, minorías y pueblos autóctonos. Sólo los primeros tienen derecho de libre determinación externa, es decir, pueden decidir el destino del territorio en el que habitan. A diferencia de otros casos en que las víctimas del colonialismo eran pueblos sojuzgados, en el caso Malvinas la víctima fue un Estado soberano en los albores de su independencia. La Asamblea General no reconoce la existencia de un pretendido “pueblo falklander” con derecho de libre determinación. Son ciudadanos británicos que llegaron a las islas después de que la potencia colonial expulsara a las autoridades y población argentinas e impidiera que la población argentina pudiera regresar. Al mismo tiempo que se negaba a discutir la controversia con la Argentina, el Reino Unido controló desde siempre la política migratoria del territorio insular. Se trata de una población que no tiene un crecimiento demográfico normal, cuya composición depende de la llegada de personas provenientes esencialmente de la metrópoli. El número total de habitantes ha rondado los dos mil desde hace más de un siglo. Cuarenta por ciento de la población actual llegó a las islas hace menos de diez años y ese porcentaje se repite aproximadamente censo tras censo, con residentes que parten y otros que arriban. Sin contar los miembros de las fuerzas armadas británicas, 14 por ciento de los habitantes reside en la segunda “localidad” de las islas, creada después de 1982, la base militar de Monte Agradable. Los habitantes nacidos en las islas son una minoría. El cuerpo electoral está constituido únicamente por aquellas personas que poseen ciudadanía británica. Aplicar la libre determinación a semejante población sería desvirtuar el principio para perpetuar una situación de colonialismo territorial. Por supuesto, eso no quiere decir que sus habitantes no gocen de otros derechos. Simplemente, mil quinientos ciudadanos británicos no tienen el derecho de decidir una controversia de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido que envuelve más de tres millones de kilómetros cuadrados entre territorio y espacios marítimos, una superficie mayor que la de la Argentina continental y doce veces la del Reino Unido.

Para intentar ocultar esta manipulación del principio de libre determinación, el gobierno británico despliega actualmente una nueva estrategia. Ya no habla más, como hasta hace poco, del carácter “eminentemente británico” de las islas. Ahora se trata de vender la imagen de la existencia de un pueblo falklander, totalmente distinto y separado del pueblo británico, y por supuesto, del argentino también. Quien lee la propaganda británica puede creer que se trata de un “pueblo” que vive en las islas desde hace nueve generaciones y que está compuesto por gente de orígenes muy diversos. Las cifras mencionadas hablan de una realidad muy diferente. Por primera vez en la historia, el censo del año pasado no menciona cuántos son los habitantes nacidos en las islas. Tampoco menciona la nacionalidad de sus habitantes. Se preguntó a la población cómo se sentía desde el punto de vista de la “identidad nacional”. Las cifras publicadas son que 59 por ciento respondieron “Falkland Islanders” y 29 por ciento “británicos”. En realidad, muchos de quienes hoy se autoidentifican como “isleños” son británicos llegados del Reino Unido, como funcionarios o en particular al momento de la bonanza económica motivada por los permisos de pesca. La mitad de los miembros de la Asamblea Legislativa se encuentra en esta situación. Por su parte, aun una persona que tenga ciudadanía británica y estatuto local, si ha declarado “su lealtad o adhesión a un Estado extranjero”, no puede ser elector o candidato. No hace falta mucha imaginación para saber cuál es el Estado “extranjero” en cuestión. En cuanto a los pocos habitantes argentinos, lo son únicamente por ser cónyuges de residentes con ciudadanía británica. Como lo prueba la práctica existente desde hace mucho tiempo, la ley no escrita impone que no se otorguen permisos de residencia a los argentinos y menos aún que puedan comprar tierras u otras propiedades. Hasta herederos argentinos han sido obligados a vender propiedades recibidas por sucesión. Durante diecisiete años, ninguna persona con documentación argentina podía siquiera visitar las islas. La mano de obra para las tareas que los británicos no desean realizar es garantizada por una presencia chilena y de Santa Elena, otra colonia británica en el Océano Atlántico.

La maniobra británica tiene muchas paradojas. ¿Por qué no haber hecho el referéndum mucho antes, si la cuestión se debate en las Naciones Unidas desde hace casi medio siglo? Si Londres la pone en práctica ahora, es por cuatro razones fundamentales. Primero, porque la Argentina logró en los últimos tiempos volver a colocar la cuestión Malvinas en la agenda internacional. Segundo, porque la solidaridad sudamericana en particular va más allá de la sola posición de principio, para adoptar medidas concretas. Tercero, porque el gobierno argentino puso fin a la política británica de obtener arreglos prácticos con el fin de explotar los recursos naturales del territorio en disputa y de sus espacios marítimos, sin negociar la controversia de soberanía. Cuarto, porque resulta cada vez más difícil a Londres sustentar su negativa a negociar. Su última operación mediática consiste en mostrar a la Argentina como el país renuente al diálogo. La Argentina no se opone a la presencia de isleños en las negociaciones. Naturalmente, cada una de las dos partes decide por sí misma la composición de su delegación. Pero para ello debe haber negociaciones, no imponerle a la otra parte su posición y no excluir lo que constituye la cuestión central: la disputa de soberanía. El gobierno británico desea únicamente que la Argentina acepte negociar sobre la manera de facilitarle la explotación unilateral de la pesca y el petróleo, y que lo haga con el llamado gobierno de las islas como una tercera parte en la disputa. En otras palabras, que haya dos partes británicas y una argentina y que no se aborde la controversia de fondo. De ello se trató en el show mediático organizado por el canciller William Hague en Londres hace un par de semanas.

La operación refrendaria británica difícilmente hubiera tenido eco alguno en el siglo pasado. Es la tergiversación del derecho de libre determinación por parte de la potencia colonial que más tardó en reconocerle su carácter de regla jurídica. El Reino Unido sólo lo hizo cuando la mayoría abrumadora de sus antiguas colonias ya se había emancipado. Aun así, lo hizo de manera fragmentaria y procedió a violarlo, como lo muestra la expulsión de los dos mil habitantes autóctonos del archipiélago de Chagos. Por supuesto, no hubo referéndum de “autodeterminación” cuando el gobierno de Margaret Thatcher restituyó Hong-Kong a China, su legítimo titular. Menos aun se les concedió la ciudadanía británica plena a los cinco millones de chinos que habitaban el territorio, como lo hizo el mismo gobierno con los dos mil habitantes de las Malvinas, éstos de origen europeo. En otras palabras, la libre determinación es un falso argumento para mantener los últimos resabios del Imperio Británico, sin justificación jurídica alguna.

La propaganda británica, a la que han sucumbido algunos intelectuales argentinos, apunta a mostrar que lo que cuenta son los habitantes y no los territorios. No siempre este atractivo aforismo es cierto. Por ejemplo, después de la Primera Guerra Mundial, Francia invocó que no correspondía organizar un plebiscito en Alsacia-Lorena, ya que desde 1871 –año del traspaso del territorio a Alemania– miles de franceses habían preferido irse antes que estar sometidos a la soberanía alemana, y que en contrapartida, miles de alemanes se habían instalado en él. Cuando la población sueca de las Islas Aland, bajo soberanía finlandesa, planteó su libre determinación para integrarse a Suecia, la respuesta fue una amplia autonomía, pero bajo la soberanía de Finlandia. En casos recientes de controversias territoriales dirimidas ante la Corte Internacional de Justicia, los fallos reconocieron la soberanía de un Estado aunque el territorio en cuestión estuviera habitado por ciudadanos del otro. Por ejemplo, cien mil nigerianos que habitan en la península de Bakassi, muchos de ellos desde varias generaciones, se encuentran bajo la soberanía de Camerún. La Corte de La Haya reconoció que los derechos adquiridos de dichos habitantes deben ser preservados por el Estado soberano, algo que en el caso de las Malvinas la Argentina ya se ha comprometido a hacer en la Constitución nacional.

La propaganda británica se esfuerza por hablar de la “democracia” isleña. Ni siquiera es un referéndum con un mínimo de debate. Nadie hace campaña por el “no”. En una sociedad estrecha en la que cada uno sabe todo del resto, cualquier disonancia es sinónimo de traición. Ni siquiera los “independentistas” osan llamar a votar “no”. La posición argentina es tergiversada y la lectura de la historia y del derecho aplicable a la disputa que se inculca es deformada. El gobierno de David Cameron, que ha aceptado que Escocia decida seguir o no siendo miembro del Reino Unido, exige allí que el referéndum se organice con todas las opciones explicadas claramente y con asesoría de expertos independientes. El contraste es evidente. También lo es que para que los escoceses puedan decidir sobre su independencia, el gobierno británico haya estimado que era necesario su consentimiento y que una secesión unilateral no era válida. En Canadá, la Corte Suprema considera que aun si un plebiscito en Quebec arrojara un resultado favorable a la independencia, ello no sería suficiente. Quebec debería negociar con las otras provincias y el gobierno federal sobre si accede a la independencia o no. Ejemplos elocuentes que, salvando incluso las grandes distancias que separan los casos mencionados con el de las Malvinas, muestran que la opinión de los habitantes de un territorio no basta para decidir su destino.

Londres y su administración local insisten en que las Malvinas ya no son una colonia. Se trata en realidad del mismo sistema con ropaje nuevo. El 10 y 11 de marzo, los electores británicos votarán para que Londres continúe nombrando a dedo al gobernador de las Islas, tradicionalmente un diplomático del Foreign Office que pisa las islas por primera vez cuando asume, luego de haber sido embajador en algún país. No es una mera figura decorativa. El gobernador tiene capacidad para implementar una ley o tomar una decisión aun en contra de la opinión de la Asamblea Legislativa o del Consejo Ejecutivo. El comandante de las fuerzas británicas es una figura inscripta en la “Constitución” de las islas. Junto al procurador general –nombrado por Londres– forman parte de la Asamblea legislativa, aunque sin derecho a voto. La “Corte Suprema” está constituida por un juez que también viene de Londres.

La Argentina tiene mucho más que ofrecer que este sistema colonial británico de manejo de territorios. Unas Malvinas reintegradas efectivamente a la soberanía argentina tendrían una verdadera autonomía en la que sus habitantes elegirían ellos mismos a su gobernador y tendrían su representación en las instancias parlamentarias nacionales. Pero ese tipo de cuestiones sólo podrá discutirse cuando el Reino Unido cumpla con su obligación de resolver la controversia de soberanía por medios pacíficos. En otras palabras, cuando haya negociaciones sobre la cuestión central que separa a ambos países. Mientras tanto, el 12 de marzo todo seguirá igual, a pesar de la vana demostración muscular del Reino Unido.

* Profesor de Derecho Internacional en el Instituto de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo de Ginebra. Fue abogado de la Argentina ante la Corte Internacional de Justicia en el caso de las pasteras en el río Uruguay y ante el Tribunal Internacional de Derecho del Mar en el caso de la Fragata ARA Libertad.

viernes, 1 de marzo de 2013

El orgullo y la guerra de Malvinas

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28/02/13-Clarin

El primer ministro británico, David Cameron,reivindicó la guerra de Malvinas al atacar a un opositor cuando asistía a una sesión de la Cámara de Comunes en Londres.

Ayer Cameron acusó a un candidato laborista en Eastleigh de antipatriota porque el hombre había deseado que Gran Bretaña perdiera en 1982.

En una de sus habituales visitas al Palacio de Westminster, el premier apuntó contra el Partido Laborista porque su candidato en Eastleigh, John O’Farrell, había dicho que se sintió decepcionado cuando, en octubre de 1984, una bomba pasó cerca de “ella”, en referencia a Margaret Thatcher, y no había muerto.

“Esas son las palabras. Son una desgracia y espero que el jefe del Partido Laborista se levante y las condene aquí y ahora”, lanzó Cameron, del partido Conservador.

“No es increíble que el líder de la oposición no condene a alguien que aparentemente habla libremente de terroristas?”, amplió Cameron.

En tanto sobre Malvinas, expuso el pensamiento de O’Farrell que había deseado que Gran Bretaña perdiera la guerra de 1982. Cameron salió al cruce al señalar que esa guerra fue “uno de los momentos de mayor orgullo de la historia reciente ”, según definió.

“Este candidato, apoyado por el líder del Partido Laborista, tiene una escalofriante carencia de patriotismo”, concluyó indignado el premier británico.

miércoles, 27 de febrero de 2013

EE.UU. y las armas nucleares, en medio de tironeos por Malvinas

POR MARÍA LAURA AVIGNOLO – Clarin

El secretario de Estado norteamericano debió ratificar en Londres la “neutralidad” de su país en el tema. En Ginebra, hubo cruces entre la Argentina y el Reino Unido por el envío de submarinos británicos a las islas.

Saludos. Los secretarios de relaciones externas de Estados Unidos, John Kerry, y de Gran Bretaña, William Hague, ayer, en Londres. AFP

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PARÍS. CORRESPONSAL - 26/02/13 – Clarin

La batalla por legitimar o deslegitimar el próximo referendum de los isleños en las Malvinas enfrenta al gobierno argentino y al británico en todos los frentes y con todos los medios. Ayer fue el turno del secretario de estado norteamericano, John Kerry, que en su primera visita a Londres en su nuevo cargo debió dejar clara la posición de “neutralidad” de Estados Unidos sobre el conflicto de soberanía sobre de las islas frente al canciller William Hague. Fue el mismo día de un duro intercambio anglo-argentino en la Comisión de Desarme de Naciones Unidas sobre la “nuclearización” o no del Atlántico Sur por la presencia de barcos de guerra británicos.

Los días 10 y 11 de marzo, los habitantes de Malvinas votarán un plebiscito sobre si quieren seguir formando parte de Gran Bretaña.

El tema tensa la relación bilateral entre el Reino Unido y la Argentina. Ayer, en Londres, después de su primer desayuno con el primer ministro británico David Cameron y durante su conferencia de prensa junto a Hague, Kerry se apoyó en las “relaciones especiales” que mantiene Estados Unidos con Gran Bretaña para declarar su neutralidad en la disputa de soberanía. “Déjeme ser muy claro sobre nuestra posición con respecto a las Falkland (sic), la cual yo creo que es clara -dijo-. Nuestra posición sobre las Falkland (sic) no ha cambiado.

Estados Unidos reconoce de facto la administración británica de las islas pero no toma posición sobre los reclamos de soberanía de las partes ”.

“Nosotros continuamos a urgir por una resolución pacifica de esta cuestión critica.

Y pienso que exactamente esta ha sido nuestra posición, ésta es la que va a continuar y miramos hacia el futuro”, agregó el secretario de Estado de EE.UU.

Sobre Malvinas fue una de las cuatro preguntas que respondió Kerry en la conferencia de prensa, en un salón del Foreign Office británico. Su colega Hague no las mencionó en su introducción entre los temas discutidos por ellos, entre los que estuvieron Siria, el proceso de paz en Medio Oriente, Irán, el Magreb, Mali, Somalia, Afganistán y Paquistán.

Una vocero del Office dijo a Clarín tras el encuentro que “el secretario de relaciones exteriores elevó la cuestión de las islas Falkland (sic) en el encuentro hoy y explicó al secretario Kerry que el próximo referéndum va a ser una clara declaración de los deseos de los isleños de las Falkland (sic) con respecto a su autodeterminación”.

El otro round entre Argentina y Gran Bretaña fue en la Conferencia de Desarme de la ONU en Ginebra. La Argentina denunció allí al Reino Unido por el envío de armamento nuclear a las islas (ver Denuncia ...). La embajadora británica ante ese organismo, Jo Adamson fue la encargada de responder. “La delegación argentina ha hecho referencia a las fuerzas navales británicas -señaló-. El reino de Gran Bretaña ratificó los protocolos del Tratado de Tlatelolco en 1969, que garantiza una zona libre de armas nucleares en el Atlántico Sur y nosotros vamos a continuar honrando este acuerdo ”.

“Reclamos de reforzamiento allí son completamente falsos -continuó la embajadora británica-. Ellos sólo sirven para elevar la tensión en la región y no hacen nada para ayudar a desarrollar unas relaciones mas constructivas relaciones en el Atlántico Sur, incluidas cuestiones de beneficio mutuo para ser ganado como la conservación pesquera”.

“La postura defensiva de las islas Falkland (sic) no ha cambiado en muchos años -añadió Adamson-. Tenemos material militar defensivo en las islas desde 1982. La presencia militar defensiva británica en las islas existe solamente en orden de defender los derechos y libertades de la gente de las islas para determinar su futuro político, social y económico”. Y aprovechó para volver al tema de los isleños. Dijo que “la ONU nunca ha dicho que Argentina no debe hablar con los isleños además de Gran Bretaña”, retrucó

lunes, 25 de febrero de 2013

Nuevos negocios con la India

24 FEB 2013 00:00h-Clarin

EL CULTIVO DE LA TIERRA INFORMÁTICA MADE IN INDIA

La relación comercial argentino-india se cuadruplicó en diez años, pero todavía está lejos de desarrollar todas sus posibilidades

PorISABEL STRATTA
Istratta@clarin.com

Salman Khurshid,canciller de la India. Visitó Buenos Aires a principios de este mes.

Salman Khurshid,canciller de la India. Visitó Buenos Aires a principios de este mes.

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El Lal Dave Care Group, de Baroda, estado de Gujarat, fabricará las lentes intraoculares para un famoso cirujano ocular de Mendoza. Una firma puntana venderá silos bolsaque aumentarán la capacidad de almacenamiento de agricultores indios. Parte de los esfuerzos de la India para intensificar la relación comercial con la Argentina se están desplegando en el frente regional: en los próximos meses, cuatro gobernadores argentinos (de Córdoba, Mendoza, San Juan y San Luis) visitarán la India con decenas de empresarios de sus provincias. San Luis está instalando en Chennai (antes conocida como Madrás) una Casa de la Provincia, para promover sus productos.

Las relaciones comerciales entre la Argentina y la India pasaron en diez años de la casi inexistencia a unos US$2.000 millones de intercambio de bienes. La mayor parte de ese flujo corresponde a ventas argentinas de productos agrícolas, básicamente aceite de soja (India llegó a ser en 2010 el mayor comprador de aceite de soja del país).

Pero ese desequilibrio favorable a la Argentina en la balanza comercial bilateral no parece ser la mayor inquietud de la diplomacia de Delhi, interesada en que los vínculos se fortalezcan.

“No nos importa si hay un saldo comercial desfavorable. Esperamos que la economía argentina se estabilice. Lo que nos interesa es reforzar la relación” dijo a iEco Salman Khurshid,el canciller de la India, de visita en Buenos Aires durante la segunda semana de este mes.

En el primer día de su visita, Khurshid fue recibido por la Cámara de Diputados, y ratificó el apoyo indio al reclamo argentino por Malvinas. “Seguiremos profundizando nuestro apoyo a las resoluciones de la ONU sobre la causa Malvinas, porque eso contribuye a la paz mundial”, dijo.

Durante la audiencia en Diputados, Khurshid informó que vendrá a la Argentina una delegación de firmas indias, para conocer las oportunidades de inversión en petróleo y gas y energías renovables.

En la actualidad, empresas indias tienen radicadas en la Argentina inversiones por valor de 900 millones de dólares, según cifras que proporcionó el embajador en Buenos Aires, Amarendra Khatua, en una entrevista el 31 de enero.

El comercio bilateral tiene mucho margen para desarrollarse: mientras que el intercambio indo-argentino en bienes físicos ronda los US$2.000 millones, la relación comercial de India con Brasil alcanza los 10.000 millones de dólares, indicó el embajador Khatua.

En Catamarca, el Sterling Group de NRI Sivasankaran tiene plantadas 1700 hectáreas de olivares. Olam, una empresa de origen Indio con sede en Singapur, es uno de los principales actores del sector manicero en la Argentina.Tiene arrendadas 17.000 hectáreas en Rio Cuarto y Salta, en las que produce maní para exportación y porotos.

La seguridad alimentaria es un tema crucial para la India, cuya población aumenta 15 millones cada año y suma una nueva Argentina (40 millones) cada 32 meses. Todo eso mientras la tierra agrícola disminuye, al aumentar el uso para fines residenciales e industriales.

“Estamos interesados en explorar en común negocios agrícolas para exportar a terceros países”, dijo el canciller Khurshid en la entrevista con iEco.

¿Cuál sería la modalidad de esa cooperación? “Podría ser entre gobiernos, para buscar las mejores prácticas. Pero nos complacería avanzar en más de un modelo, si son modelos exitosos. No atarnos a uno solo, sino buscar lo que mejor convenga” .

En los últimos años se han radicado en la Argentina 14 empresas indias. Algunas son químicas como United Phosphorus y Punjab Chemicals, pero el grueso es del área de la informática, donde las firmas indias encuentran que “el costo de operaciones y salarios es muy inferior al de Mexico, Brasil y Chile; los salarios, incluso, se acercan en algunos casos a los indios”, según un informe apuntado a potenciales inversores.

Mientras tanto, tres argentinas tienen oficinas en el gigante asiático: Techint, que emplea a 200 ingenieros en Thane para sus proyectos en Medio Oriente, Asia y Europa; IMPSA, que explora oportunidades para la venta de sus turbinas y la farmacéutica Bagó.

El canciller Khurshid dijo a iEco que su visita a la Argentina fue “un importante paso adelante”. “Creo que encontramos el tono correcto, la Presidenta mostró un enfoque de ‘manos a la obra’”. Una Comisión Conjunta “sesionará en forma permanente, lo que permite un funcionamiento más agil y sin formalidades. La Comisión tendrá dos grupos: Agricultura y Ciencia y Tecnología”.

¿La relación con la Argentina –dado el énfasis puesto por su país en la seguridad alimentaria– es en algún sentido una relación estratégica para la India?, preguntóiEco. “Si hacemos avances en estas cuatro áreas: seguridad alimentaria, seguridad energética, cooperación en defensa y tecnología nuclear, estaremos listos para una relación estratégica”, enunció el canciller Khurshid.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Malvinas nos sigue dando lecciones: cuesta entender (nos)

POR FEDERICO LORENZ HISTORIADOR (IDES-CONICET)

Debería poder conciliarse el reconocimiento de la existencia de los isleños con la reivindicación de nuestra soberanía sobre las islas.

20/02/13 – Clarin

Casi al final de la guerra de Malvinas, el 11 de junio de 1982, el bombardeo británico mató a tres isleñas: Sue Bonner, Doreen Bonner y Mary Goodwin. Los testigos recuerdan la confusión de un oficial argentino que llegó a ayudar a los sobrevivientes: “Primero tomamos su casa, y ahora los matamos”, dijo entre las ruinas. Esas personas no hubieran muerto de no haberse producido el desembarco argentino del 2 abril y la respuesta británica.

Alguien podrá decir que “si los británicos no estuvieran donde no les corresponde, no hubiera habido guerra”. Pero no es ese el punto. Detengámosnos en esas tres mujeres: no deberían haber muerto así, como tampoco 649 argentinos y 255 británicos, ni todos los muertos de posguerra.

Nos reconocemos con justo orgullo como una nación que revisa y juzga su pasado y condena la violencia. Pero cuando se trata de Malvinas no hay autocríticas sobre la guerra: a lo sumo, esquivar la responsabilidad social y estatal diciendo que fue un gobierno ilegítimo el que la decidió.

Hoy sabemos que en ninguna dictadura los jerarcas están solos. En una guerra tampoco, y mucho menos en la de 1982. Por estos días las aguas de la disputa por Malvinas están agitadas por el próximo referéndum que se realizará en las islas. La posición oficial argentina, avalada por las resoluciones de la ONU, es que los “intereses” de los isleños serán respetados en cualquier negociación, pero no sus “deseos”: son ciudadanos británicos, y el argumento de la autodeterminación, que es el que esgrimen, no es válido. En función de esto, hace pocos días, el canciller argentino afirmó que “los ‘falklanders’ no existen; existen los ciudadanos británicos en las Malvinas”.

El problema es que más allá del punto de vista legal, es con la realidad, siempre más compleja, con la que debemos lidiar, y no con las representaciones que nos hacemos de ella. No pretendo cuestionar la legitimidad del reclamo argentino, sino, por el contrario, aportar para que sea coherente con otros espacios en los que hemos crecido como una sociedad democrática al hacernos responsables de nuestro pasado.

Imaginemos que somos un isleño de los que votarán próximamente.

La política argentina ha sido inconstante hacia quienes nacieron en las islas. Pasó de facilitarles las comunicaciones y mejorarles la vida cotidiana en múltiples aspectos a atacarlos en 1982. El retroceso que la guerra causó a lo que Argentina había logrado construir con los isleños y el daño a los avances diplomáticos alcanzados hasta 1982, aún no han sido reparados. Las cambiantes actitudes posteriores, de la “seducción” a una retórica de confrontación que se alterna con gestos de amistad, tampoco ayudan.

En relación con Malvinas somos, como escribió Ítalo Calvino, un país “donde se verifican siempre las causas y nunca los efectos”.

Estamos atados a imágenes de las islas que nos impiden resolver el conflicto asumiendo cambios de contexto de los que, como en la guerra, hemos sido responsables.

Recuerdo mi primera visita a Malvinas en 2007. Me sorprendí de ver gente allí. “Sabía” que las islas están habitadas. Pero por mi educación y por ser parte de mi sociedad, no tenía ese dato “incorporado”. Tal vez valga la pena repensar los términos de la discusión, a partir de hacernos cargo de nuestra historia, la antigua y la cercana. Por supuesto que siempre es más fácil decir que los isleños no existen. Pero de esas frases también sabemos los argentinos, y no deberíamos repetirlas.

domingo, 17 de febrero de 2013

Malvinas: el “Commonwealth” a favor de la autodeterminación

POR NATASHA NIEBIESKIKWIAT-Clarin
Durante una reunión en las islas, representantes del organismo declararon su apoyo al referéndum de marzo.

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16/02/13-clarin

Casi cuarenta representantes de los países y territorios de ultramar británicos del Commonwealth dieron “un fuerte apoyo” a lo que en el Reino Unido y las Malvinas definen como su “derecho a la autodeterminación”, informó ayer el Penguin News, principal medio de las islas.

Las expresiones de apoyo tuvieron lugar en la capital del archipiélago, concretamente en el Town Hall (sede de la Municipalidad), durante la Conferencia 43° de las Islas Británicas y Región Mediterránea de la Asociación Parlamentaria del Commonwealth (CPA). Allí se reunieron 37 delegados y observadores de más de doce legislaturas, bajo una enorme expectativa de los pobladores locales, pro británicos, según pudo saber este diario en diálogo con los isleños. La reunión terminó ayer en las islas después de dos días de sesión, y va rotando de lugar anualmente.

El tema de la Conferencia, como ya informó Clarín, era efectivamente “Autodeterminación y su Rol en la Autogobernanza y la Descentralización”, lo que para los isleños fue una victoria debido a que en menos de un mes estarán realizando su controvertido referéndum (10 y 11 de marzo) para mostrarle por las urnas al mundo el estatus político que desean tener frente al conflicto de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido. También porque recientemente tuvieron mucha repercusión internacional los cruces en Londres entre los cancilleres Héctor Timerman y William Hague por una entrevista bilateral en la que los británicos querían participación isleña y los argentinos se negaron.

De acuerdo al Penguin News, en principio, no estaba pensado que la conferencia fuera dedicada a las Malvinas –Escocia también está a las puertas de un referéndum para definir su relación de independencia o no con la isla de Gran Bretaña–, pero la baronesa Patricia Scotland, de Asthal, y un ex ministro laborista, pusieron el tema de las islas sobre la mesa. Buscaron hablar de los aspectos legales de la “autodeterminación” en el mundo poscolonial. “La baronesa rechazó firmemente la sugerencia del gobierno argentino de que la actual población de las Falklands ha sido implantada y cuestionó la amnesia sobre una Convención firmada entre el gobierno de Gran Bretaña y Argentina ratificado en 1850”, señala el Penguin News parafraseando a la oradora. Fabián Picardo, ministro jefe de Gibraltar, afirmó que “ el mundo cambió” desde la Segunda Guerra Mundial a un modelo en el que emergieron “conceptos fundamentales de derechos humanos y libertades que estaban ejemplificados en la Carta de la ONU y la Convención Europea de los Derechos”

viernes, 15 de febrero de 2013

Día de la Antártida Argentina

1904 - 22 DE FEBRERO - 2013

109 años de permanencia ininterrumpida en la Antártida

Solicitamos Amplia Difusión de esta Información

El próximo viernes 22 de febrero de 2013 se conmemora el Día de la Antártida Argentina y se cumplen 109 años de permanencia ininterrumpida de los argentinos en la Antártida, de los cuales los primeros cuarenta, fueron los únicos ocupantes permanentes, hecho que constituye uno de los más importantes avales de nuestros títulos de soberanía en el área.

Muy pocos son quienes saben que el 22 de febrero es el Día de la Antártida Argentina y esto se debe a que en esa fecha las escuelas permanecen en receso escolar y por consiguiente no se enseña ni se difunde al respecto, como ocurre con otras conmemoraciones patrióticas que están en el Calendario Escolar, las que son recordadas en el transcurso de nuestra vida, porque lo que se aprende de niño en la escuela, difícilmente se olvide; quedando grabado para siempre en la memoria y en los sentimientos.

Como paliativo a esta situación de desconocimiento, ante nuestras reiteradas manifestaciones, en algunas provincias del país, como Buenos Aires, han incluido en el Calendario Escolar el día 21 de junio como el "Día de la Confraternidad Antártica", fijándose como objetivo, "promover la difusión y toma de conciencia con respecto a la importancia de la presencia de nuestro país sobre el territorio Antártico".

Para ampliar información sobre el Dia de la Antártida Argentina, haga clic a continuación: http://www.marambio.aq/diaantartida.html

VISITE EL MUSEO ANTARTICO DE LA FUNDACION MARAMBIO

El Museo de la Fundación Marambio, sito en la calle Cerrito 4094, casi esquina Paraná (altura 6650) de la localidad de Villa Adelina, partido de Vicente López, provincia de Buenos Aires, durante el mes de febrero, tiene sus puertas abiertas para que sea visitado de lunes a sábado en el horario de 9 a 12 y de 14 a 18 horas, con entrada libre y gratuita; los esperamos.

Mas información y mapa para llegar al Museo, haga clic a continuación: http://www.marambio.aq/museovillaadelina.html

Saludamos afectuosamente.

FUNDACION MARAMBIO
Prensa
prensa@marambio.aq

jueves, 14 de febrero de 2013

“No nos gusta el susurro mentiroso británico”

14/02/13-Clarin

“No nos gusta el susurro mentiroso británico”

El canciller británico, William Hague, entrevistado por la corresponsal de Clarín en Londres, dijo que “el actual Gobierno argentino se acerca de una manera que es contraproducente al diálogo y entendimiento por las Islas Malvinas” y agrega más adelante que, “otros gobiernos argentinos se han acercado al diálogo de manera más constructiva” y que “los isleños deben estar presentes en las negociaciones, si se habla de las islas”.
Asimismo dice que, “en el mundo moderno, creemos en la autodeterminación de los pueblos en una sociedad democrática”. ¡Qué raros de entender estos británicos! ... de producir a casi todos los mejores músicos de la historia a emparentares claramente con un tema surgido en nuestras tierras: “Somos los piratas …” De alabar a gobiernos argentinos anteriores y -tal cual lo describe la corresponsal- sonreír cuando se le nombra a Di Tella y a denostar a nuestro actual Gobierno porque no permite en el diálogo la presencia de los isleños.
Me pregunto, y les pregunto a los lectores, apoyen o no al Gobierno actual: ¿quiénes son los isleños? Yo tengo mi respuesta. Ni más ni menos que los descendientes de los invasores. Ustedes, seguramente, no tendrán diferencias con está apreciación. ¿Y la autodeterminación de los pueblos -en este caso de las Islas Malvinas- significa que hay que respetar el voto de los herederos de los que invadieron nuestras tierras y permitirles ser parte del diálogo?
¿Cuál cree que será la respuesta con su voto de los isleños usurpadores, Sir William? A usted no le gusta que el pueblo argentino reclame a gritos sus verdaderos derechos. Tampoco a nosotros nos gusta el eterno “susurro mentiroso” al cual nos tienen sometidos los británicos por Malvinas.
Ricardo Borro

miércoles, 13 de febrero de 2013

La causa por Malvinas, en otro callejón sin salida

POR VICENTE PALERMO INVESTIGADOR PRINCIPAL DEL CONICET, MIEMBRO DEL CLUB POLÍTICO ARGENTINO

Las resoluciones internacionales en las que se respalda la reivindicación argentina sobre las islas no se pronuncian en favor de la soberanía de nuestro país ni desconocen los derechos de los malvinenses.

La causa por Malvinas, en otro callejón sin salida

13/02/13 – Clarin

En noviembre de 2012, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, formuló unas declaraciones que en Argentina pasaron bastante desapercibidas. Tras remarcar que esperaba que el gobierno británico aceptara sus buenos oficios en la cuestión Malvinas, y preocupado por el intercambio de declaraciones “fuertes” entre ambos países, agregó: “No creo que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad estén violando resoluciones relevantes de las Naciones Unidas.

La impresión es que la gente que vive bajo esas condiciones debería poder obtener cierto nivel de capacidades para que puedan decidir sobre su propio futuro. Y este es el principal criterio de los órganos principales de las Naciones Unidas. Lograr la independencia o que tengan cierto gobierno de sus territorios. No creo que sea un tema de abuso o violación de resoluciones relevantes de la ONU”.

La retórica ortodoxa malvinera -recientemente expresada hasta el cansancio por boca de nuestro canciller- insiste en dos argumentos en relación a las Naciones Unidas.

Primero, las resoluciones de la ONU, se sugiere más que se afirma,nos habrían dado la razón en la “cuestión de fondo”: las Malvinas son argentinas y la potencia colonialista debe sentarse a negociar con Argentina los términos de su retirada y la restitución del archipiélago.

Segundo, tales resoluciones son contrarias a cualquier participación de los isleños en la que estos expresen sus deseos, por tratarse de una población “implantada”. Deben considerarse sus intereses, pero por las dos exclusivas partes de la negociación.

Las declaraciones de Ban Ki-moon, francas y directas, muestran hasta qué punto esos dos argumentos son falsos. Y hasta qué punto, por consiguiente, orientarnos por ellos contribuye a meternos en el callejón sin salida en el que nos encontramos en Malvinas.

La falsedad del primer argumento surge sencillamente de una lectura de las resoluciones a las que por lo general apela la ortodoxia para esgrimirlo. Por de pronto, la Resolución 1514 del 14 de diciembre de 1960, una declaración sobre concesión de independencia a los países y pueblos coloniales, en su art. II dice: “Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación; en virtud de este derecho, determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.”. El V dice: “En los territorios en fideicomiso y no autónomos y en todos los demás territorios que no han logrado aún su independencia deberán tomarse inmediatamente medidas para traspasar todos los poderes a los pueblos de esos territorios, sin condiciones ni reservas, en conformidad con su voluntad y sus deseos libremente expresados, y sin distinción de raza, credo ni color, para permitirles gozar de una libertad y una independencia absolutas”.

Finalmente, el art. 6 reza que “Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”.

Es difícil encontrar en todo esto algo que se parezca a un reconocimiento de la soberanía argentina en las islas. Si existe un diferendo de carácter territorial, ¿sobre la base de qué consenso ha de determinarse si en el caso que nos ocupa se quebranta la unidad nacional y la integridad territorial?

Esa determinación es en sí el meollo de la disputa, no algo que pueda darse por descontado. Otro tanto sobre la pertinencia de los artículos anteriores (libre determinación): es el estatus de la población malvinense lo que es objeto de controversia.

Por supuesto, el plato fuerte de la ortodoxia malvinera es la célebre resolución 2065 -esta sí directamente destinada la cuestión Malvinas- que sin duda es más favorable a las aspiraciones argentinas. Pero, otra vez, eso no significa en absoluto ni reconocimiento de soberanía ni exclusión de los deseos de los isleños.

Por de pronto la resolución toma “nota de la existencia de una disputa entre los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido ... acerca de la soberanía sobre dichas Islas”. Este marco algo contradictorio -una disputa de soberanía, por un lado, y la consideración del caso como uno de colonialismo, por otro- le confiere sentido a lo que sigue: continuar “sin demora” las negociaciones y hacerlo teniendo en cuenta la Resolución 1514, así como los intereses de la población de las Islas.

La resolución, sin dudas, sufre de una incurable ambigüedad.

Pero no hay cómo entender que se pronuncia a favor de Argentina en el fondo del diferendo. Y desde luego, en lo que atañe a los isleños, es inútil buscar ahí una indicación de que sus deseos sean o no considerados. Se podrá decir que las partes que negocian son dos, pero nada impide que esas dos partes dispongan convocar a un tercero y constituyan un diálogo de tres.

Por fin, tenemos la resolución 31/49 aprobada el 1 de diciembre de 1976, cuyo artículo II, que “insta a las dos partes a que se abstengan de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas están atravesando por el proceso recomendado” ha sido desconocido reiteradamente por Argentina y por Inglaterra.

El desconocimiento argentino más craso es la invasión de 1982. Los británicos han encontrado en él una coartada para dar curso a un proceso unilateral de difícil reversión.

Interesante nota

http://historiapolitica.com/datos/biblioteca/palermo2.pdf

Califican de “maniobra mediática” al referéndum en Malvinas

La embajadora argentina en Londres dijo que “es obvio que los británicos votarán para seguir siéndolo”.

Dichos. Castro, al asumir su cargo diplomático ante el Reino Unido./EFE

12/02/13-Clarin

La embajadora argentina ante el Reino Unido, Alicia Castro, calificó ayer como una “maniobra mediática” el referéndum que realizarán en un mes los habitantes de las Islas Malvinas, y afirmó que es “impensable” un diálogo a tres bandas por la soberanía, porque el tema es “bilateral”, entre Buenos Aires y Londres.

La funcionaria, además, rechazó la “militarización de la región” a partir de la presencia de fuerzas británicas porque, según observó, “representa un riesgo”. En declaraciones que difundió el portal oficial de noticias de la Casa Rosada, Castro sostuvo que la consulta prevista en las Malvinas para los días 10 y 11 de marzo es una “maniobra mediática”. “Es obvio que los británicos votarán para seguir siéndolo”, minimizó. Las declaraciones de Castro estuvieron en línea con lo que dijo la semana pasada el canciller Héctor Timerman, quien, durante su viaje a Londres para entrevistarse con intelectuales que apoyan el reinicio de las negociaciones entre la Argentina y Gran Bretaña por la soberanía, consideró “ilegal” el referéndum. “Ya en 1985, Naciones Unidas le dijo al Reino Unido que un referéndum de esta naturaleza no iba a ser reconocido”, recordó Timerman.

domingo, 10 de febrero de 2013

Referendo en Malvinas: diputados uruguayos serán observadores

Son opositores al gobierno de Mujica. Un grupo a favor de la causa argentina rechazó ayer la consulta por ilegal.

Saludo. El embajador argentino en Uruguay, Dovena (izq), saluda al ministro Fernández Huidobro./PABLO BIELLI

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09/02/13-Clarin

Fue un día en que la cuestión Malvinas tomó a la política uruguaya y la dividió. Temprano diputados opositores anunciaron que acudirán a las islas para ser observadores en el referendo que planean realizar los habitantes del archipiélago el próximo marzo “para dar crédito a la legitimidad de sus resultado”, según explicó uno de ellos. Por la tarde, y en una reunión del Foro Malvinas, políticos y funcionarios ratificaron el rechazo rotundo a la consulta por considerarla ilegal.

El diputado del Partido Nacional Jaime Trobo –unos de los observadores que viajarán a las islas invitados por una ONG– explicó que la misión del viaje en marzo será “ ver la legitimidad del proceso y sus características, sin prejuicio de lo que pensemos sobre la soberanía de las Malvinas”. Trobo también reconoció ante la agencia EFE que probablemente esta presencia de diputados extranjeros en el referendo, que el Gobierno argentino califica de ilegal, ilegítimo y carente de toda validez, molestará en Buenos Aires y también en Montevideo, donde el gobierno uruguayo comparte esa visión.

“Eso está bien, pero la verdad es que nosotros no tenemos compromisos con el gobierno en toda su política exterior. No comprometemos tampoco al Estado uruguayo ni su posición sobre la soberanía. El tema es que este es un proceso que tenemos que conocer”, explicó. El malestar se convirtió en críticas a las pocas horas.

El epicentro del malestar fue en la mítica quinta “Azotea de Haedo”, en las afueras de Punta del Este y celebre porque en los sesenta recibió la visita del Che Guevara. Ahí se reunió al atardecer el Foro Malvinas, una organización civil uruguaya formada por personalidades de la política, la cultura y la empresa, que celebraba su primer aniversario con la idea de expresar su rotundo rechazo al referendo convocado por los isleños para determinar si quieren seguir siendo un territorio de ultramar británico.

El encuentro comenzó con la lectura de una carta del presidente José “Pepe” Mujica dando su apoyo a la posición argentina. Eran unas cien personas entre quienes estaban el embajador argentino en Uruguay, Dante Dovena; el ministro de Defensa uruguayo, Eleuterio Fernández Huidobro, y el ex ministro de Defensa uruguayo y hoy senador por el oficialista Frente Amplio Luis Rosadilla, que es el coordinador del grupo. Fue él quien se ocupó de “rechazar la fantochada” (por el referendo) que preparan las autoridades de las Malvinas.

Rosadilla aseguró que este referendo no es válido porque se trata de uno “impuesto desde la colonización” y que pretende consultar a quienes “han sido sujetos activos de la misma”.

Trobo criticó esta actitud y apuntó que pensar así refleja que “para algunos hay habitantes de primera y de segunda, que no pueden expresarse sobre su realidad y sobre el territorio que viven, y el sistema que quieren”.

Rosadilla dijo ayer también que no se puede “a esta altura seguir peleando contra el colonialismo, es como pelear contra la esclavitud o seguir peleando por las 8 horas de trabajo”.

A su turno, Fernández Huidobro hizo introducción histórica sobre la región para poner en foco que ésta tiene una identidad común. Después anunció que iba a decir algo que llamaría la atención, pero de la que se haría cargo. “La Argentina es uruguaya”, aseguró y despertó las sonrisas de los asistentes. Y después deslizó por eso “las Malvinas son argentinas”.

sábado, 9 de febrero de 2013

Intelectuales piden por el diálogo por Malvinas

08/02/13 – Clarin

El Grupo Europeo Pro diálogo por las islas Malvinas finalizó sus deliberaciones en Londres, un día después del retorno del canciller Héctor Timerman a la Argentina, y después de su frustrada reunión con el canciller William Hague.

En la residencia de la embajadora Alicia Castro en Belgravia, al menos 43 participantes de 18 países europeos deliberaron durante dos días y firmaron un documento, en el que llaman al gobierno británico a reanudar las conversaciones sobre las islas.

“Los dos países democráticos tienen una larga tradición de amistad y mutua cooperación, coincidiendo además como miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas” sostiene el documento.

Después hace referencias históricas que marcaron el conflicto tras resaltar su condición de enclave colonial. Destacan las negociaciones desde 1965 a 1982 y las alternativas que se discutieron, como la transferencia de las islas o administración conjunta.

LONDRES. CORRESPONSAL

Para Timerman, la posición británica “huele a petróleo”

08/02/13 – Clarin

El canciller argentino, Héctor Timerman, dijo ayer que la posición del Reino Unido sobre las Malvinas “tiene fuerte olor a petróleo”, en alusión a la campaña británica de exploración en las islas.

“Lo que percibo en la posición británica es un fuerte olor a petróleo”, dijo Timerman a Radio del Plata a su regreso de la visita a Londres de cuatro días, donde se reunió con grupos que promueven el diálogo bilateral por las islas Malvinas e intentó reunirse con su par británico sin éxito.

La tensión entre el Reino Unido y Argentina ha ido en aumento desde que Londres autorizó en 2010 una campaña de exploración petrolera en las islas del Atlántico Sur.

El ministro de Relaciones Exteriores argentino c riticó al gobierno británico por “no moverse un ápice de su postura” respecto a la disputa de soberanía en las Malvinas y señaló que “de hecho usan a los habitantes (de las islas) para justificar su propia intransigencia”.

Durante su visita a Londres, Timerman se negó a sostener un encuentro con su homólogo británico William Hague, ya que éste condicionó la reunión a la presencia de representantes de las Malvinas. Argentina sostiene que la controversia por Malvinas debe ser resuelta en base a negociaciones bilaterales entre Buenos Aires y Londres, sin la participación de los isleños, a quienes Argentina considera una “población implantada” en las islas a partir de la ocupación británica de 1833. En ese contexto, el Gobierno argentino califica como “ilegal” el referendo de marzo para que los isleños decidan si quieren seguir siendo territorio de ultramar del Reino Unido.

viernes, 8 de febrero de 2013

Timerman sobre la posible reunión con los kelpers: “Nunca digo nunca”

POR MARÍA LAURA AVIGNOLO. LONDRES, CORRESPONSAL.

Se lo dijo a Clarín en Londres, donde volvió a insistir en que en 20 años las Malvinas podrán estar bajo control de la Argentina. También ratificó que se denunciará a las empresas que buscan petróleo alrededor de las islas.

Corbata roja. Timerman, a la salida de la conferencia de prensa de ayer en Londres, habla con la corresponsal de Clarín en Gran Bretaña./NOEL SMART

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07/02/13 – Clarin

Era un “scrum” de periodistas frente a la residencia de la embajada argentina en Londres para conseguir la palabra del canciller Héctor Timerman, que se iba después de su conferencia de prensa. No tenía el menor interés de conceder entrevistas exclusivas o en inglés. Fue cuando Clarín le preguntó: “Más allá de la política de ‘intereses’ y no de ‘deseos’ de los isleños, ¿usted no cree que su rechazo a recibir o escuchar a los isleños le trae más daño que beneficios a su política?” - “Yo sigo las resoluciones de las Naciones Unidas”, respondió.

-¿Eso quiere decir que nunca va a recibir a los isleños?

-“Yo nunca digo nunca”, respondió Timerman y se subió al auto oficial.

Poco antes había negado la existencia institucional de los “ Falkland islanders ”(sic). Los consideró “ciudadanos británicos que viven en las islas” Malvinas.

Durante una hora había dado su conferencia “más larga” como canciller y los tres periodistas argentinos presentes no hicieron preguntas. Los reporteros británicos de la televisión, los diarios y las agencias se habían encargado de animar los 60 minutos tratando de enervar al ministro argentino con sus cuestionamientos y sus acusaciones de “colonialismo británico”. “Me gusta. No parece un ministro.Por eso es divertido”, repetía Tim Marshall, editor de Sky News.

Corbata colorada esta vez, traje azul, Timerman fue directo a las preguntas. “En mi fuero íntimo, estoy convencido de que cuando el Reino Unido empiece a aceptar las resoluciones de Naciones Unidas y no se comporte como una potencia colonial esto se resuelve muy fácilmente, en mucho menos de 20 años”, dijo el canciller argentino.

Fue su respuesta a un periodista de ITN, que calificó como irreales sus declaraciones a The Guardian y The Independent en las que había afirmado que en 20 años las islas estarían en poder de la Argentina. “Como el Reino Unido insiste en pertenecer a las Naciones Unidas, yo tengo esperanza de que acepte sus resoluciones. Y cuando lo haga, esto se resuelve muy rápidamente”, insistió ayer Timerman.

Fue el turno de Marshall, que había sido informado del mal carácter del canciller, y decidió preguntarle sobre el “colonialismo argentino” en el exterminio de los indios. “Comparar al colonialismo argentino con el británico es un exceso de lenguaje. El tratamiento de la población indígena no es motivo de orgullo”, admitió el canciller. “Es parte de nuestro pasado y lo asumimos”. Timerman también anunció que no piensan “sancionar” a los isleños, pero sí a las empresas que exploran por petróleo en las Malvinas, “porque están robando parte de los recursos naturales que pertenecen al pueblo argentino”.

“Gran Bretaña será responsable de la explotación ilegal de los recursos y si se produce un accidente ecológico”, advirtió el canciller. Negó que el reclamo de soberanía sobre las islas fuera un debate “estéril” después de 200 años de planteos. “Es un país que defiende su integridad territorial” respondió Timerman a un periodista del Financial Times. La negativa argentina a escuchar o recibir a los isleños fue abordada por la prensa desde diferentes ángulos. “No existen los “Falkland islanders”(sic). Existen los ciudadanos británicos que viven en las islas. Según la ONU, ellos no son parte del conflicto” declaró Timerman, que no tiene en sus planes seducirlos. Timerman dijo que “lo que realmente no se entiende es por qué el Reino Unido negoció con una dictadura militar, que asesino a 30.000 personas, y se niega a negociar con una democracia”. Y, como viene haciendo en la gira, también insistió en calificar de “ilegal” al referendo de los isleños sobre su situación política

jueves, 7 de febrero de 2013

Vociferar no significa recuperar

POR RICARDO KIRSCHBAUM

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06/02/13-Clarin

Para el Reino Unido, los habitantes de las Malvinas son británicos. Para la Argentina, todos los nacidos en territorio nacional son argentinos. La Constitución de 1994 establece en una de sus clausulas transitorias que las islas son parte territorial de la Nación.

Unos desean seguir perteneciendo a Gran Bretaña y reafirmarán, seguramente, esa voluntad en el referéndum que ha sido convocado por el Consejo de las islas para los primeros días de marzo.

Los argentinos insisten en que se respetarán los intereses de los pobladores de las islas pero la opinión de los pobladores no pueden ser esgrimidos como el argumento principal para discutir la cuestión de la soberanía, centro de la disputa argentino-británica.

La guerra de 1982 modificó de manera radical el status de las Malvinas. Cuentan con una poderosa base militar y han experimentado una mejoría económica espectacular con las regalías de pesca, primero, y con las incipientes explotaciones petroleras.

El camino hacia la autodeterminación, que es la estrategia británica y la de los isleños, es imposible de imaginar sin los aspectos económicos, políticos y militares que emergieron tras la derrota militar argentina en Malvinas.

Margaret Thatcher proclamó después de la victoria que “the wishes of the falkland islanders are paramount (los deseos de los isleños son supremos)”. Gran Bretaña insiste en que si la Argentina quiere hablar sobre las Malvinas, los isleños deben estar sentados en la mesa. La diplomacia argentina reitera que no pueden participar porque son una“población trasplantada” en un territorio usurpado.

Pareciera como si los británicos pusieran esa condición para bloquearel diálogo sobre Malvinas (algo que han hecho muchas veces) y los argentinos usaran la presencia de los isleños como el argumento parano hablar con los británicos.

Pero, ¿no son británicos los kelpers? Si lo son, tal como lo establecen las leyes de nacionalidad británica de 1983 y de 2002, no son una tercera pata de la negociación.

Pero, ¿los isleños nacidos en Malvinas no son argentinos tal como lo establece la Constitución? Y el Gobierno ¿cómo explica que no puede hablar con argentinos?

La cuestión no es solo un galimatías jurídico sobre el status de los isleños. Se trata de algo más básico que es la condición colonial del enclave británico en el Atlántico Sur. Y el estrecho desfiladero que hay que atravesar para buscar una negociación.

La diplomacia vociferante apunta al frente interno y no ayuda en nada. Lo mismo ocurre con los pronósticos sobre cuántos años pasarán para que Argentina recupere ese territorio; es aventurado.

En marzo, los pobladores de las islas darán otro paso hacia la autodeterminación. Y eso sí es para tomar en serio, como el cancillerreclamó que lo traten a él.

"Timerman puede irse a la cama y soñar que es el dueño de Malvinas, pero la realidad es otra"

Lo dijo el legislador de las islas Mike Summers. Recordó que Carlos Menem había dicho que la bandera argentina flamearía en el archipiélago en el 2000.

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06/02/13 - 19:39- Clarin

"El pronóstico de (el canciller Héctor) Timerman de que las Falklands (sic) estarán bajo control argentino dentro de veinte años es una declaración bastante optimista y extraordinaria para el consumo interno y nada que ver con la realidad". La frase pertenece al miembro de la Asamblea Legislativa de las islas Mike Summers y refleja el sentimiento de los habitantes del archipiélago.

"Hemos escuchado de un presidente anterior de Argentina (Carlos Menem) que su bandera iba a estar flameando sobre las Islas Malvinas en el año 2000. La bandera flameó, pero no era la suya", agregó Summers cuando se le preguntó por las últimas declaraciones de Timerman.

Segú publica hoy el sitio de noticias Mercopress, Summers destacó: "Creo que el señor Timerman puede irse a la cama esta noche y soñar que es el dueño de las Malvinas en veinte años, si así lo desea, pero no hay mucho de real en ello".

Summers, quien tiene una vasta experiencia en relaciones exteriores, aseguró que "estas son las cosas que dice Timerman para el consumo interno. No tienen nada que ver con la realidad y no creo que tenga ningún plan concreto que pueda mover el reclamo argentino".

Del mismo modo en que Timerman afirma que la mitad del mundo apoya la Argentina y nadie apoya loa británicos o a los isleños, Summers dijo que "sabemos que es todo lo contrario, sobre todo cuando estamos hablando de países sensibles" señaló Mercopress.

En cuanto al referéndum que los isleños llevarán a cabo en marzo para definir si siguen siendo un territorio británico de ultramar, el consejero dijo que sus colegas la Asamblea Legislativa están satisfechos con el respaldo que tienen del Reino Unido y confió que "estamos contentos con los niveles de apoyo que recibimos de los países sensibles en todo el mundo". "Es cada vez mayor", aseguró.

“A los gritos no se recuperan las islas”

Experta. La profesora Szusterman.

LONDRES. ENVIADA ESPECIAL - 05/02/13 – Clarin

“Los ingleses tiene claro que la visita de Timerman a Londres va a ser tomada con fines propagandísticos en Argentina y utilizada como política doméstica en las próximas elecciones. El viaje tiene como objetivo deslegitimizar el referéndum de los islenos. La política del gobierno argentino es un ‘boomerang’ para las aspiraciones de los argentinos de conseguir las Malvinas”.

Los rotundos conceptos son de Celia Szusterman, la académica anglo-argentina que ocupó el “chair” de lacátedra “Argentina” en el St Anthony College de la Universidad de Oxford y una de las más consultadas especialistas en torno al conflicto de las Islas Malvinas en Europa.

Según la socióloga e historiadora, ‘el Gobierno argentino está pensando en su agenda doméstica y no tiene intención de dialogar. Los británicos tienen esta visión de lo que esta pasando”.

“Malvinas es un tema hoy tiene fines electorales en Argentina. El viaje de Timerman a Londres busca desligitimizar el referéndum en las islas. Ha enviado emisarios a países asiáticos y africanos para quitarle esa legitimidad” explico Celia Szusterman durante una entrevista conClarín. Para ella, la autodeterminación que podrían conseguir los isleños con el referéndum (convocado en Malvinas para el 10 y de marzo próximo) “ha ido evolucionando desde el siglo XIV al siglo XXI”. Más allá de lo que diga el Comité de Descolonización de la ONU, “el derecho de expresión de los pobladores va a ser considerado en una negociación y la mayoría de los países va a aceptarlo ”, en su visión.

La académica es muy crítica de la política que el gobierno kirchnerista ha adoptado sobre las islas y los efectos que va a tener en la resolución final del conflicto. “El referéndum en las islas es un producto de la política argentina. Esta política es un ‘boomerang’, que va a alejar a las islas de los argentinos”. Y opina que “Argentina no tiene interés en el diálogo.

No es el mecanismo de un diálogo a los gritos el que va a permitir recuperar las islas ”.

martes, 5 de febrero de 2013

Timerman llegó a Londres: "Vinimos a demostrar que Argentina es un país pacífico"

El canciller visita Gran Bretaña para reunirse con grupos europeos que apoyan el reclamo argentino. Insistió en que está dispuesto a reunirse con su par británico, pero sin los kelpers.

Intercambio. Timerman participará en Gran Bretaña de encuentros con parlamentarios y grupos de apoyo al reclamo argentino de diálogo./GUSTAVO CASTAING

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04/02/13 - 09:18 – Clarin

El canciller Héctor Timerman llegó esta mañana a Londres para el tour de cuatro días en el que lo central serán las reuniones con grupos europeos que apoyan el reclamo argentino por Malvinas y en el que las expectativas siguen puestas en una poco probable reunión con su par inglés, William Hague.

"Vinimos a Inglaterra a demostrar que la Argentina es un país pacífico y democrático", dijo el canciller en declaraciones a Radio del Plata poco después de arribar a Londres.

Timerman aseguró que sigue dispuesto a reunirse con su Hague, aunque sin los kelpers. El poco probable encuentro quedó en suspenso luego de que el inglés invitara como participantes a dos concejales de Malvinas, que proyectaban pedirle al gobierno argentino que los "dejen en paz".

Hoy el canciller argentino insistió en reclamar que, eventualmente, sea "una reunión bilateral" y "sin condicionamientos". Anoche, una vocera del Foreign Office había afirmado que sólo habría un encuentro entre Hague y Timerman si se aceptaba la presencia de los isleños. El Gobierno se niega a recibirlos porque el conflicto es "bilateral" y no incluye a "los colonos".

La llegada de Timerman a Gran Bretaña se produce un mes antes del referendo convocado por los isleños en las islas por su autodeterminación.

El canciller argentino se entrevistará mañana con el Grupo parlamentario multipartidario Argentina–Reino Unido y participará en un encuentro en la residencia de la embajadora Alicia Castro junto a grupos europeos defensores de un diálogo por la Cuestión Malvinas provenientes de 18 países y que apoyan el reclamo argentino.

En paralelo, los concejales isleños Jan Cheek y Dick Sawle –los que pretendían asistir a la reunión entre Timerman y Hague- tendrán en Londres una agenda tan política como la del Canciller con visitas al Parlamento y encuentros con el canciller británico Hague y otras altas autoridades del Reino Unido.